Seguro que si paseas por el Raval tarde o temprano te encontrarás en su Rambla, llena de palmeras, terrazas y un gato grande y gordo al que querrás tomarle fotos: un Botero auténtico.
Aquí seguro que encuentras algo que llame tu atención o por lo menos que despierte tu apetito. Si no es un mercado artesanal los fines de semana, es una terraza; y si no es un restaurante, es alguien ofreciéndote un kebab. Anímate, prueba un poco de todo y dale la bienvenida a la noche con unas cuantas copas.
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