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Apartamentos en Lisboa

Los apartamentos en Lisboa son peligrosos, ¡corres el riesgo de que te gusten demasiado! Esta ciudad está llena de encantadores rincones que esperan ser descubiertos.

Todos los apartamentos en Lisboa

Apartamentos destacados en Lisboa

Expo Oriente
desde
€ 24*
p.p./noche
desde
€ 112*
por noche
Expo Oriente 20% descuento 23 may - 31 may

3 dormitorios, 6 plazas

Mi lista Info
Ao Carmo
desde
€ 21*
p.p./noche
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€ 63*
por noche
Ao Carmo 20% descuento llegada antes 12 jun

2 dormitorios, 4 plazas

Mi lista Info
Gran Jacarandas
desde
€ 28*
p.p./noche
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€ 91*
por noche
Gran Jacarandas 30% descuento llegada antes 02 jun

3 dormitorios, 4 plazas

Mi lista Info

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Ofertas en Lisboa

Alquiler de apartamentos en Lisboa, ¡descubre sus secretos!

Vivimos en nuestro rincón del mundo como si de un apartamento de una gran ciudad se tratara, convivimos con unos vecinos al lado y muchas veces son casi desconocidos. Son amables, serviciales, y tienen un hermoso país tan antiguo y tan lleno de historia como el nuestro. Si ocupas unos días alguno de los apartamentos en Lisboa comprobarás cómo a veces la búsqueda de lo exótico nos hace olvidar la cercanía de lo diferente. Cuando uno se decide a pasar unos días de vacaciones en un alquiler apartamentos Lisboa puede comprobar que Portugal es un país hermano, con el que nos une una tradición de conquistadores, un idioma similar y una historia común en muchos momentos. Pero a la vez, Lisboa no se parece en nada y merece la pena descubrirse despacio, imaginarla a ritmo de un fado lento. Ir a Belem, mirar al mar e imaginar a Magallanes soñando un mundo mejor. Subir a un tranvía y observar cómo sigue trepando por las empinadas cuestas del barrio antiguo, y como las mujeres siguen cargando en él sus bolsas de la compra repletas de frutas y verduras. En resumen, salir del apartamento y comprender por qué los lusitanos son callados, por qué la ciudad sigue respirando su aire antiguo. Descubrir, en definitiva, a los vecinos que viven al otro lado del tabique del salón y a los que sólo decimos buenos días si coincidimos en el ascensor, y casi de mala gana.