Estudio, 4 plazas
1 habitaciones, 2 plazas
1 habitaciones, 4 plazas
1 habitaciones, 4 plazas
1 habitaciones, 4 plazas
1 habitaciones, 4 plazas
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See all París offersDelante de un lienzo blanco, en un alojamiento en París, probablemente en Montmatre. Un pintor se asoma a la ventana, con el ceño fruncido y la expresión ausente. Pasea la mirada por lo que ve, observando. Lleva días concentrado en una nueva obra, pero nada le convence. Está cansado de dibujar las líneas rectas de los edificios y el trazado sinuoso de las calles que contempla desde la ventana de su alojamiento en París. Una calle preciosa, viva, que se abre al mundo, pero no logra expresarlo cuando la ve plasmada en su cuadro. Quiere pintar su vida pero no lo consigue. Una mujer entra y observa su preocupación. Lleva semanas notando que está distinto, que busca y necesita algo. Ella no sabe qué decirle, él es un gran pintor, ha expuesto en las mejores salas con gran éxito. Así que se acerca, despacio. Le abraza desde atrás y le besa la cabeza. Le dice, “¿por qué no pintas lo que sientes? Relájate, no busques la perfección. Sal de tu alojamiento en París, cierra los ojos, y cuando estés tranquilo, pinta.” Es muy probable que el origen del cuadro de Monet que dio lugar a toda una revolución en la pintura no fuera así. Pero… esta es mi impresión cuando lo veo en su museo de París.