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Conducir y aparcar

Viena, como casi todas las capitales europeas, tiene un tráfico cada vez más caótico. Vale la pena dejar aparcado el coche y tomar el eficiente transporte público para disfrutar mejor del viaje.

En el centro de la ciudad, hay zonas de aparcamiento de corta estancia, para las cuales hay que comprar un permiso en los estancos. Suelen estar señalizadas con círculos azules y líneas rojas, y los horarios pueden variar según el área.

Por toda la ciudad hay parkings públicos y privados, así como los llamados Aparcar y Montar (P+R) en las estaciones principales de U-Bahn y S-Bahn . Son muy baratos y se puede coger enseguida un metro hacia el centro de la ciudad.

Ante cualquier duda, consulta en las oficinas de turismo o de tráfico toda la información que necesites acerca de los parkings y cómo aparcar en Viena. Vale la pena si quieres evitar las elevadísimas multas.